Desde que ando en scooter, no me saco la boina y es debido a que mi frondoso pelo necesita ser peinado para lucir decente y el problema es que cuando me subo a la moto me pongo el casco, y no hay cabellera que aguante, menos la mía. Es por eso que empece a usar las simpáticas boinas que además me han gustado un montón y ya no me las saco ni para dormir.
El tema es que la boina ocultaba el crecimiento normal de mi pelo y el trabajo de las ultimas semanas habia sacado de control a mi barba, llegando al punto que el día que decidí afeitarme mi maquina ya no se la pudo, y me tiraba hasta el punto de sufrir en cada pasada, por lo que decidí ir a una peluquería. Conversando con una gran amiga Claudia Torres, quien me debia un almuerzo!, empezamos a planear como lo haciamos para cortarme el pelo y comer al mismo tiempo y llegamos a un lugar increíble.
La Peluquería Francesa y Boulevard Lavaud
Todo esto queda en el Barrio Brasil en Santiago de Chile, Compañía de Jesús 2789 (esq. Libertad), a pocas cuadras de la estación de Metro Cumming. Pero no fuimos solos y nos acompaño Rocío una gran amiga de Clau, que mejor!! a cortarme el pelo con dos chicas!. Llegamos y para no morirnos de hambre (más bien ellas, porque yo ya había almorzado) fuimos directo al Boulevard Lavaud que queda en un costado de la peluquería y nos encontramos con un lugar increíble, muy romántico, para conversar y disfrutar de la música (a ratos Gotan Project), y claro… como estaba acompañado de dos chicas lo disfrute un montón. Yo me tome dos cafe, pero Clau comió un pastel de jaivas y Rocío una ensalada riquísima con Palta, Palmitos y otras cosas ricas.
Pero se venia lo mejor
Antes de que ellas terminarán me puse de pie y me fui a la peluquería, ellas vendrían despues. Al entrar me encuentro con una peluquería de los años 1880, en donde mi boina hacia un juego perfecto con el recinto, por lo que sabia que estaba en el lugar correcto. Haha. Don Rodolfo, el peluquero lucia decenas de premios en las paredes y comenzó a cortarme el pelo. En el pelo todo fue normal (US$8, CLP$4000) y tijeras por aqui, maquina por aca, navaja por allí y terminamos rápidamente. Pero el proceso de afeitarme fue realmente alucinante, y más para mi que creo nunca habia visto una navaja en acción y menos sobre mi cara.
El proceso es largo y pasa por una serie de paños calientes, cremas (creo que me echaron fácil más de 5) y la definición que logro, realmente sorprendente, mi barba parecía de mentira!, todo termino con un paño con agua fria, congelada…con la que apreté los dientes. Todo esto con Clau sacando fotos como loca!, loca por las fotos.
Es un lugar muy recomendado, termine pagando (US$16 por todo, unos 8 mil pesos chilenos) una cantidad bastante aceptable, por no decir barato para los precios que cobran en salones de bellezas. y el resultado salto a la vista… caminaba por la calle! y las chicas me seguían! (sueña Nico, eso es mentirá. Pero al menos me sentía muy cómodo). Bueno al menos mis amigas acompañantes, dijeron que había quedado guapísimo (pero seguramente fue por la buena onda, no les quedaba otra!).
Visitenla y aprendan más en su sitio, pregunten por Don Rodolfo Urbina o llamenlo al+5626815550
Pero no termine allí
Luego de agradecer la compañía de mis amigas, parti a juntarme con mi guru Juan Carlos Camus, el creador de la revista de tecnologia Mouse y actualmente trabajando en SBIF, académico de la universidad de Chile con el diplomado de Periodismo Digital y gran maestro en estas disciplinas (al menos me cuentan que los alumnos se lo pelean para que sea su guia).
Link | Peluquería Francesa. (fotos del paseo en flickr)






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